Martín no la veía de esa manera, los franceses intentaban mantener las formaciones pero les resultaba practicamente imposible, y una vez tras otras se veían obligados a replegarse, por cada metro que avanzaban, las fuerzas guerrilleras les hacían retroceder sobre los cadaverés de sus propios compañeros.domingo, 8 de noviembre de 2009
Martín no la veía de esa manera, los franceses intentaban mantener las formaciones pero les resultaba practicamente imposible, y una vez tras otras se veían obligados a replegarse, por cada metro que avanzaban, las fuerzas guerrilleras les hacían retroceder sobre los cadaverés de sus propios compañeros.sábado, 7 de noviembre de 2009
Esto fué amistad y sosiego y lo demás tontería...

lunes, 2 de noviembre de 2009
A sus pies, como un saco, cayó la mujer que hacía pocos minutos aún estaba sirviéndoles bebida y comida, su camisola blanca ahora estaba cubierta de una mancha de color oscuro aún humeante por la quemazón de la pólvora que poco a poco se volvía carmesí...Mercier apenas la miró, sin embargo, los ojos sin vida de aquella mujer se clavaron en los suyos, y de repente, en aquellos ojos, como un sortilegio volvieron a aparecer los de aquél muchacho...aquella noche...aquella maldita noche de Mayo...en Madrid...
Los disparos de arcabuz se oían a sus espaldas cuando picó espuelas detrás del resto de sus hombres hacia el bosque, para cruzar el río.
Había que informar.La emboscada en aquél lugar podía ser sencillamente una escaramuza, pero después de lo que hasta entonces había visto en estas tierras, y con la rapidez que se movían los españoles y el conocimiento del terreno, también podían ocultar un fuerte contigente de aquellos malditos civiles,... "guerrilleros" se llamaban a ellos mismos, que podrían frustar los planes del Emperador, y que después de apenas seis meses de campaña, habían conseguido aterrorizar los corazones de las más altivas tropas de la Gran Armée por su crueldad y fiereza...
No sabía cuantas bajas había sufrido su pelotón pero había visto caer al menos a dos de sus hombres y en la lejanía, al volver la cabeza pudo observar como aquellos partisanos se avalanzaban sobre un tercero que apenas había podido subir a su montura, derribándolo del caballo, y haciendo rodar por tierra a jinete y jaco...
La cara le hervía, y al mismo tiempo la sentía húmeda, posiblemente sería la humedad de su propia sangre, o quizás de la salpicada de aquella mujer resbalando por su cara, pero ahora no había tiempo, ahora solo era tiempo de poner terreno de por medio y salvar la vida...más tarde, informaría sobre lo sucedido...
Oficial de Cazadores a Caballo de la Guardia Imperial. España 1808
domingo, 25 de octubre de 2009
Ahora se encontraban a poca distancia de los gabachos.
El chico dio un respingo y levantó la cabeza, sobresaltado al escuchar el sonido seco e inconfundible de la arcabucería.
- Tranquilo -le calmó Tomás-, esos aún están a varias leguas de aquí, puede que sea en Sepúlveda, tengo entendido por lo que me dijo el Gallego que el pueblo está bien guarnecido y parece ser que el mísmísimo Napoleón viene hacia nosotros con todos sus soldaditos emplumados, no creo que pasen de aquí cuando lleguen, esos cañones destrozarán a esos malditos herejes...
Los cañones a los que se refería Tomás eran las cuatro baterías que habían sido dispuestas a lo largo del camino que iba en paralelo a lo largo del río Duratón, desde el puente de piedra hasta casi alcanzar la Ermita de Nuestra Señora de la Soledad. Un total de dieciséis cañones que bloqueaban literalmente el camino de acceso, lo que haría prtacticamente infranqueable el paso de las tropas sin un desproporcionado y brutal número de bajas, que podría ser barrido por la metralla...
Se suponía que eso sería suficiente para parar a Napoleón en su avance hacia Madrid.
El chico volvió a su tarea, limpiando su arcabuz. Nunca había pronunciado una sóla palabra, ni un sonido, Tomás pensaba que era mudo, sin embargo, de manera paradójica tenía un agudo oído y entendía cada palabra que se le decía, ni siquiera sabía su nombre, se limitaba a llamarle chico, y él, respondía de manera absolutamente dócil.
No tendría más de diecisiete años, pero tenía en el fondo de sus ojos una expresión, una mirada que hacía suponer un terror que iba más allá de lo soportable por un crío de su edad. - ¿Sabes chico? creo que a ese maldito francés no le quedarán ganas de seguir por aquí cuando compruebe el recibimiento que le hacemos los españoles, esos que viene con él, viene por dinero, son un ejército pagado, pero nosotros, nosotros luchamos por defender nuestro suelo, y además -añadió haciendo un gesto con la cabeza hacia la pequeña ermita que había a unos cientos de metros- tenemos a la Virgen con nosotros.
El muchacho sonrío en silencio.
domingo, 18 de octubre de 2009
Lo abrupto de aquel barranco, y la disposición de las fuerzas de guerrilla, impedían el despliegue de aquellos fusileros.
Martín apuntó y disparó, quedó impresionado, donde hacía un momento había un rostro, ahora había un trozo de carne sanguinolenta que caía a unas decenas de metros de donde se encontraba.
Hasta ese momento había participado en escaramuzas contra los franceses, pero era la primera vez que mataba a uno. Era la primera vez que veia la muerte cara a cara.
- ¡No te vengas abajo, boquerón! - escuchó que a pocos metros le decía Curro, llamándolo por el apelativo con el que se conocía a los malagueños- acuérdate de tu hermano, a él lo mataron sin razón, pero ese malnacido extranjero, seguramente lleve muchos de nuestros muertos en su jodida mochila...
El ambiente empezó a llenarse de humo proveniente de las sucesivas descargas, los gritos de dolor, los disparos de mosquete crispaban el aire.
Los franceses, fusileros al mando de Savary, en lugar de seguir avanzando en columna abriéndose camino hasta Sepúlveda, que hubiera sido lo lógico y lo militarmente aconsejable, para tomar la plaza, se habían desviado hacia el este, y estaban entablando un desigual combate con la feroz guerrilla, conformada por unos cuatro mil hombres apostados en abanico detrás de cada árbol, de cada tronco, de cada roca, de cada zanja del terreno.
Esa, no era la guerra de los generales de Napoleon...pero desde aquel 2 de mayo, los franceses habían conocido otra manera de hacer la guerra, una guerra feroz, despiadada, fuera del orden de aquellos emplumados mariscales, fuera de las ordenadas formaciones, de las gloriosas cargas de caballería, aquella era una guerra de hombre a hombre, de casa a casa, una guerra en la que había que tomar cada árbol, cada roca, cada barranco, porque dejar un enemigo atrás podía significar la muerte...
viernes, 16 de octubre de 2009
Edmond, unido a la Guardia Imperial, avanzaba hacia el sur, desde Aranda, adonde había llegado el Emperador el día 23. El despliegue y avance de tropas bajo la directa supervisión de Bonaparte, estaba siendo una cuestión delicada por el desconocimiento cierto que las patrullas de reconocimiento tenían de las fuerzas enemigas...
El teniente Mercier había recibido órdenes de actuar como patrulla de avanzadilla por delante del resto del Ejército. Era mediodía y junto con Henry y el resto del destacamento, tras abrevar los caballos en el pequeño río que acababan de cruzar por un pequeño puente de piedra, decidieron hacer un alto para comer algo.
No muy lejos, divisaron una pequeña torre, un campanario, no se distinguían edificios, más bien parecía un asentamiento de campesinos con pequeñas casas desperdigadas. El lugar no parecia peligroso y se dirigieron hacia allí con precaución en busca de viandas
- Buenos días mujer- saludó Mercier intentando no causar temor en la joven que apareció por detrás del cobertizo de la pequeña casa a la que habían llegado - ¿donde estamos? ¿podrías darnos algo de comer a mis hombres? -preguntó en tono suave, con un mal español, pero desplegando galantería...
- Milagros, en la comarca de Valdeherreros...ese es el Río Riaza...-dijo señalando con un gesto de la cabeza- no tengo mucho ni para tantos pero queda algo de lechazo de ayer y vino de estas tierras...
Edmond y Henry se habían aposentado a un lado de la pequeña habitación que en semipenumbra, servía como estancia principal de la casa, el resto del destacamento había quedado fuera, junto al establo, donde estaban abrevando y forrajeando a las cabalgaduras. El frío calaba pese al hogar encendido que había al otro extremo de la habitación.
-Mujer, sírvenos un poco más de vino...
La petición del teniente quedó sin contestar, dos estallidos secos resonaron y a continuación voces y algarabía.-¡Nos atacan!

domingo, 4 de octubre de 2009

- No confío en estos señoritingos de entorchados y charreteras -comentó Alonso- ¿donde estaban cuando esa mala bestia de Murat arrasó Madrid? ¿y ahora? míralos ahora, tenemos a ese maldito enano con infulas a las puertas de Madrid, y aquí estamos, marchando a paso de paseo...míranos, ni ejercito tenemos, y pretenden pararle los piés al gabacho...
-¡Calla y camina! - le espetó Antón - no estamos aquí para desconfiar de nadie, sino para borrar del mapa a esos herejes...Martín los escuchó y se volvió, le dirigió una mirada a Alonso...
- ¡Yo no necesito generales para saber en que barriga tengo que clavar mi toledana! ¡Ni todos esos tampoco! -agregó señalando a la ingente masa de hombres mal vestidos y peor equipados que les rodeaba - ¡todos sabemos que tenemos que hacer y contra quién, y a eso hemos venido! ¡déjate de monsergas y apura el tiempo, procura , mantener seco tu mosquete que será lo que te salve el pellejo, y no tus malditos generales!
Martín y el resto de la partida, se habían unido al grueso de las fuerzas que defenderían Sepúlveda. Las partidas de avanzadilla informaron que el mismo Napoleón había ordenado a Savary que atacara, y para ello, enviaba a dos regimientos de fusileros de la mismisima Guardia Imperial que se habían unido a la caballeria de Lasalle, la partida de Antón se encontraba al este de Sepúlveda, justo en el punto donde convergerían las fuerzas francesas.
Sin embargo, Sarden, brigadier al mando de las fuerzas en Sepúlveda (y que para mayor escarnio de los gabachos, era francés), había desplegado bien las pocas tropas de que disponía, con intención más de estorbar y retener, que de repeler el ataque.
La partida de Antón se había apostado entre las rocas, después de haberse encaramado a través de las paredes y estrechos pasajes que serpenteaban las laderas de la montaña.
- Esos malditos gabachos, vienen directos hacia aquí, creo que nos vamos a entretener un rato - comentó Antón preparando su arcabuz y acariciando la siete muelles.- No creo que podamos hacerles frente, son al menos cuatro batallones, y nosotros somos cuatro gatos...-comentó Curro.
- Si -interrumpió Martín- pero eso no lo saben, además tenemos orden de hacer de moscas cojoneras, y a eso si que no están acostumbrados esos emplumados...Bueno muchachos, preparados, vamos a darles un poco de plomo español, a ver de que son capaces...
sábado, 26 de septiembre de 2009
La guardia la componían una ingente tropa de lo mejor de la Gran Armee, los requisitos para entrar en ella eran exigentes, pero despues del reclutamiento que el General Walther había realizado, se había flexibilizado algo para poder dar composición a la ingente máquina de guerra. Ahora se encontraba formando junto a la unidad del Primer Regimiento de Caballeria Ligera Polaca que había sido incorporado a la Guardia el año anterior.
A Mercier siempre le había llamado mucho la atención esa unidad con sus extraños tocados de cabeza (chascas le llamaban). Sus uniformes eran muy distintos a los del resto de la caballería francesa, sin pellizas, ni dolman, era un uniforme sencillo de un elegante azul con pechera roja. Los polacos eran una unidad peculiar, en su gran mayoría, no entendían el francés, la lengua de Europa y del resto del mundo civilizado, pero habían jurado lealtad al Emperador, y así lo habían demostrado ya en varias ocasiones...Su regimiento, pese a formar parte de distintas unidades, marchaba cerca...según había oído, aquél primer regimiento estaba formado solamente pos hombres provenientes de la nobleza polaca...y ahora, como sus Cazadores, formaban parte de la selecta e imbatida Guardia del Emperador.
¡FELICIDADES POR ESOS 50 AÑOS!