miércoles, 23 de diciembre de 2009
domingo, 13 de diciembre de 2009
(Puedes leer la historia desde el principio en la etiqueta "Historia de una historia inconclusa que concluye)
A la vista de la situación, El Emperador había dado órdenes concretas a su Estado Mayor, al tiempo que se dirigía hacia Boceguillas: El día 30 y tras haber tomado Sepúlveda, se atacaría el paso de Somosierra, único obstáculo que quedaría para llegar a Madrid y reponer a su hermano José en el trono de España, quién se había visto obligado a salir de la Capital tras el desastre de Bailen, por lo que el grueso de las tropas, con la Guardia Imperial incluida, se dirigirían hacia la Sierra con la intención de tomar la Capital.
El teniente Mercier, junto con sus hombres, e incorporado al resto de las fuerzas francesas, cruzó nuevamente el Riaza, pasando otra vez por las cercanías de donde se había producido la emboscada a su destacamento, pero esta vez lo hacía con el resto de la Gran Armee.
Al mirar a lo lejos pudo divisar una espesa nube negra que se formaba por la columna de humo y haciendo una seña a varios de sus hombres se dirigió hacía la misma. Sabía lo que era aquello. Era la respuesta del Emperador.
A lo lejos, pudo apreciar una vez más, el horror de la guerra. No se acostumbraba a ello. Casas y campos arrasados por el fuego, y llantos y quejidos que se escuchaban en la distancia, y que indicaban la violenta muerte de los hombres de la zona. Valdeherreros había dejado de existir, sin embargo, y paradójicamente, a unos cientos de metros se veía la torre de la pequeña ermita que al parecer, no había sido objeto de ataque de la soldadesca. Decidió acercarse nuevamente, y junto a una docena de sus hombres, se apartó de la columna en dirección al pueblo, o de sus restos...
Embutido en sus pensamientos, escuchó un chasquido y una sombra se ocultó a pocos metros entre los arbustos...
jueves, 26 de noviembre de 2009
VII EXPOSICION MINIATURAS MILITARES.
El viernes 27 a las 20,00h en el Centro Cultural Pablo Picasso de Torremolinos, tendrá lugar la inuguración de la VII Exposición de Miniaturas y Maquetas Históricas exposición en la que participo con algunas de mis figuras. Quedais todos invitados al evento, en el que se disparará una réplica de un cañón napoleónico y ...habrá una representación de recreadores históricos vestidos de época. Pueden ir niños.sábado, 14 de noviembre de 2009
Haciendo de Jack el Destripador
Pero como hay otro refrán que dice "no hay mal, que no solucione un modelista" (¿o era "que por bien no venga?"), bueno, pués volví al caballo original de la pieza de Andrea, y empecé a darle vueltas al tema a ver como podía solucionar con el menor daño posible el tema de la pata derecha....
Y hay que ver que hay refranes para todo, aquél de "quién tiene un amigo...seguro que le va a pedir un favor" (¿o era "tiene un tesoro"?), pues eso, que me acordé del maestro de la ingeniería miniaturesca y maquetística, el "Q" de James Bond aplicado a nuestro Hobby, José Manuel Clavero, y ala, José Manuel, a ver si puedes cortar por aqui y por allí, y bueno, el resultado ha sido el que veis en la foto, preparado para meterle mano con los detalles (ya sabeis, limas, lijas, cutter, pegamentos, etc.) Desde aquí, Gracias José Manuel.
Pero bueno, mejor os dejo las fotos del proceso:
domingo, 8 de noviembre de 2009
Martín no la veía de esa manera, los franceses intentaban mantener las formaciones pero les resultaba practicamente imposible, y una vez tras otras se veían obligados a replegarse, por cada metro que avanzaban, las fuerzas guerrilleras les hacían retroceder sobre los cadaverés de sus propios compañeros.sábado, 7 de noviembre de 2009
Esto fué amistad y sosiego y lo demás tontería...

lunes, 2 de noviembre de 2009
A sus pies, como un saco, cayó la mujer que hacía pocos minutos aún estaba sirviéndoles bebida y comida, su camisola blanca ahora estaba cubierta de una mancha de color oscuro aún humeante por la quemazón de la pólvora que poco a poco se volvía carmesí...Mercier apenas la miró, sin embargo, los ojos sin vida de aquella mujer se clavaron en los suyos, y de repente, en aquellos ojos, como un sortilegio volvieron a aparecer los de aquél muchacho...aquella noche...aquella maldita noche de Mayo...en Madrid...
Los disparos de arcabuz se oían a sus espaldas cuando picó espuelas detrás del resto de sus hombres hacia el bosque, para cruzar el río.
Había que informar.La emboscada en aquél lugar podía ser sencillamente una escaramuza, pero después de lo que hasta entonces había visto en estas tierras, y con la rapidez que se movían los españoles y el conocimiento del terreno, también podían ocultar un fuerte contigente de aquellos malditos civiles,... "guerrilleros" se llamaban a ellos mismos, que podrían frustar los planes del Emperador, y que después de apenas seis meses de campaña, habían conseguido aterrorizar los corazones de las más altivas tropas de la Gran Armée por su crueldad y fiereza...
No sabía cuantas bajas había sufrido su pelotón pero había visto caer al menos a dos de sus hombres y en la lejanía, al volver la cabeza pudo observar como aquellos partisanos se avalanzaban sobre un tercero que apenas había podido subir a su montura, derribándolo del caballo, y haciendo rodar por tierra a jinete y jaco...
La cara le hervía, y al mismo tiempo la sentía húmeda, posiblemente sería la humedad de su propia sangre, o quizás de la salpicada de aquella mujer resbalando por su cara, pero ahora no había tiempo, ahora solo era tiempo de poner terreno de por medio y salvar la vida...más tarde, informaría sobre lo sucedido...
Oficial de Cazadores a Caballo de la Guardia Imperial. España 1808
domingo, 25 de octubre de 2009
Ahora se encontraban a poca distancia de los gabachos.
El chico dio un respingo y levantó la cabeza, sobresaltado al escuchar el sonido seco e inconfundible de la arcabucería.
- Tranquilo -le calmó Tomás-, esos aún están a varias leguas de aquí, puede que sea en Sepúlveda, tengo entendido por lo que me dijo el Gallego que el pueblo está bien guarnecido y parece ser que el mísmísimo Napoleón viene hacia nosotros con todos sus soldaditos emplumados, no creo que pasen de aquí cuando lleguen, esos cañones destrozarán a esos malditos herejes...
Los cañones a los que se refería Tomás eran las cuatro baterías que habían sido dispuestas a lo largo del camino que iba en paralelo a lo largo del río Duratón, desde el puente de piedra hasta casi alcanzar la Ermita de Nuestra Señora de la Soledad. Un total de dieciséis cañones que bloqueaban literalmente el camino de acceso, lo que haría prtacticamente infranqueable el paso de las tropas sin un desproporcionado y brutal número de bajas, que podría ser barrido por la metralla...
Se suponía que eso sería suficiente para parar a Napoleón en su avance hacia Madrid.
El chico volvió a su tarea, limpiando su arcabuz. Nunca había pronunciado una sóla palabra, ni un sonido, Tomás pensaba que era mudo, sin embargo, de manera paradójica tenía un agudo oído y entendía cada palabra que se le decía, ni siquiera sabía su nombre, se limitaba a llamarle chico, y él, respondía de manera absolutamente dócil.
No tendría más de diecisiete años, pero tenía en el fondo de sus ojos una expresión, una mirada que hacía suponer un terror que iba más allá de lo soportable por un crío de su edad. - ¿Sabes chico? creo que a ese maldito francés no le quedarán ganas de seguir por aquí cuando compruebe el recibimiento que le hacemos los españoles, esos que viene con él, viene por dinero, son un ejército pagado, pero nosotros, nosotros luchamos por defender nuestro suelo, y además -añadió haciendo un gesto con la cabeza hacia la pequeña ermita que había a unos cientos de metros- tenemos a la Virgen con nosotros.
El muchacho sonrío en silencio.
¡FELICIDADES POR ESOS 50 AÑOS!